Davo Guzmán
Testimonio
Nací en una familia que ama a Dios. He estado relacionado con Jesucristo desde los siete años. Durante mi adolescencia y Juventud, empecé a desarrollar el talento musical. Me casé con la mujer que Dios tenía para mi, ella también con un talento musical especial. Ambos nos relacionamos con Cristo, y sabiamos que Dios tenía un propósito con la unión de nuestras vidas, pero nos escondíamos de ese llamado de Dios. Mientras tanto, ayudábamos un tanto con nuestro talento en la Iglesia.
Llevábamos 18 meses de casados, cuando en Diciembre de 1998 decidimos dejar de ser cristianos tibios y entregamos sin reservas nuestras vidas a Jesús. Un mes después de haber tomado esta decisión, se anidó en el tallo de mi cerebro un virus que provocó una encefalitis, lo cual me mandó al hospital durante varias ocasiones. Esta inflamación provocó por un lado, falta de nitidez visual y doble visión, por otro, menguaron considerablemente mis fuerzas, la actividad sensorial, la coordinación motriz y el equilibrio en mi cuerpo. Estuve luchando contra estos síntomas durante 18 meses hasta que volví a caer muy grave en el hospital por quinta ocasión. En ésta última ocasión,
la situación se tornó más aguda y quedé como un bebé; me tenían que dar de comer, necesitaban asearmee, ayudar a caminar, todo esto, sumado a las primeras afecciones del virus, llevaban mi mente a pensar que toda mi vida iba a quedar asi.
Cuando volteaba y veía el amor y el cuidado de mi esposa, recordaba ese momento en el que decidimos seguir a Jesús y luego me veía a mi mismo y pensaba: ¿Que pasó Dios mío? Yo aguanto y creo que tu me puedes sacar de aquí pero ¿Hasta cuando? Y Dios me respondio:
"Estad quietos que no me olvidaré
aún no quiero cortar de ese fruto que hay en ti
estad quietos que no me alejaré
en su momento verás que no me equivoqué jamás."
Cuando recibí esa palabra directamente de Dios, empecé a llorar como un infante y entendí que Dios se iba a glorificar en mi vida completando la obra en su tiempo, sanándome por completo, para iniciar junto a mi valiente esposa el ministerio musical que Él nos había dado.
El Poderoso Gigante me ayudó a vencer todas las batallas que enfrenté durante ese valle de sombra, nunca me dejó, ni me dejará, estoy más que seguro, Es mi Buen Pastor.
Jehová Rafá vencio nuevamente y ahora le sirvo, estoy sano, puedo alabarle nuevamente, con todas mis fuerzas, puedo usar mis manos para tocar, mi voz para cantar y hasta nos ha dado la dicha de ser padres (ese es otro testimonio).
Actualmente mi esposa y yo servimos a Jesús en el ministerio juvenil de nuestra iglesia y a traves del ministerio Humus.
Igual como Dios cumplió el proposito en mi esposa y en mi, lo va a hacer en tí, sólo esta esperando que le permitas ocupar el primer lugar en tu vida.
Davo Guzman
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